Corazón,
nos fallas.
Eres poroso,
saturado de vida
e igual asesino,
aunque lates
por la misma.
Corazón,
eres débil,
blando
y de piedra,
de calor infuso
y frío.
Pienso yo
Corazón,
eres largo
y pido,
Dios-
has el mío redondo,
aún esférico-
sin mancha
y perfecto.
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